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Documentos, dinero y símbolos de corrupción vinculados a los hermanos Oropeza sobre fondo verde neón.

Asombroso: Los Hermanos Oropeza y el banquete final en Miami

El repicar rítmico del hielo contra el acero de una coctelera es un sonido que, en una madrugada húmeda de Miami, puede sonar a muchas cosas. Para algunos es el preludio de una noche de excesos; para otros, es el eco de una fortuna que encontró un puerto seguro lejos del fango de Manabí. En el sur de la Florida, donde el brillo de los carteles de neón parece borrar cualquier pecado del pasado, Carlos Eduardo Oropeza Soteldo y su esposo, el hondureño Víctor Javier Paz García, han levantado un templo al buen vivir que inauguraron en octubre de dos mil diecinueve bajo el nombre de un bar gastronómico (Sins Gastrobar) que hoy es el centro de su universo social. La verdad es que, mientras se sirven copas de autor, los mil quinientos millones de dólares enterrados en la Refinería del Pacífico en Ecuador parecen una alucinación lejana, aunque todos sabemos que el dinero tiene una memoria que no se borra con el barniz de las mesas.

Empresa / EntidadEstatusRelacionados ClaveAño de Registro
FUENTES RESTAURANT HOLDING LLCActivaEntidad de control actual del restaurante2024
225 SW LLCActivaJacinto Oropeza, Adriana Cristina Oropeza Soteldo, Víctor Paz2024
TEKNOVERSE TRADING, LLCActivaCarlos Eduardo Oropeza Soteldo2024
LVO HOLDINGS LLCActivaVíctor J. Paz García2024
OROCAR DESIGN & SERVICES LLCActivaCarlos E. Oropeza, Víctor Javier Paz García2021
GAHASO SERVICES LLCActivaVíctor J. Paz García2021
INVERSIONES MM&SS C.A. LLCActivaCarlos E. Oropeza, Héctor Oropeza2014
OROPEZA 1978 LLCInactivaJacinto Oropeza, Miguelina Oropeza, Víctor Paz2019
FAST CLEANING CAR WASH CORPInactivaCarlos E. Oropeza, Miguelina Guadalupe Soteldo Oropeza2013
ELITE HUMAN PERFORMANCE, LLCForfeitedCarlos E. Oropeza (Registro en Connecticut)
Tabla 1: El Entramado Societario Oropeza-Paz en EE.UU. (2004-2024)
Esta tabla organiza el rastro de las empresas activas e inactivas que evidencian la expansión del clan en el norte. Crédito: https://opencorporates.com/

Los hermanos Oropeza: poder y discreción

Y es que en esta red familiar, la reinvención no es una opción, sino una estrategia de supervivencia ejecutada con la frialdad de quien maneja un libro de contabilidad. Carlos Oropeza y Víctor Paz, conocidos ahora en las redes sociales como los Oropaz, han sabido construir un relato de éxito emprendedor y paternidad moderna que camufla perfectamente el rastro de los apellidos. Pero bueno… las fachadas siempre tienen grietas. Junto a ellos aparece Adriana Cristina Oropeza Soteldo, la hermana que completa este trío de la prosperidad en el norte, participando en un entramado de sociedades registradas en los Estados Unidos que aseguran que el bienestar de la familia no dependa de los vaivenes políticos de Caracas o Quito.

Pero en este banquete de los herederos, la discreción es ahora la regla de oro. Aunque los hermanos Oropeza siguen proyectando en redes sociales la imagen de dueños operativos, el registro mercantil revela una maniobra de dilución: la gestión del local ha pasado a manos de FUENTES RESTAURANT HOLDING LLC, una entidad registrada en 2024 que parece servir como nuevo caparazón legal. Es un movimiento clásico en estas tramas: cambiar la piel de los negocios cuando los apellidos empiezan a quemar en los buscadores de internet, asegurando que la caja siga sonando bajo un nombre menos ruidoso.

Carlos Eduardo Oropeza Soteldo, Adriana Cristina Oropeza Soteldo y Víctor Javier Paz García en el Eden Gastrobar de Miami, antes conocido como Sins Gastrobar
Carlos Eduardo Oropeza Soteldo y Adriana Cristina Oropeza Soteldo junto a Víctor Javier Paz García posan en su restaurante de Miami, cuya cuenta de Instagram —antes @SinsGastrobar— fue renombrada a @EdenGastrobar para reforzar una nueva narrativa de lujo legítimo. Crédito: Instagram @edengastrobar

Honestamente, resulta difícil no pensar en los contrastes. Mientras el terreno aplanado de El Aromo es hoy una pista baldía que apenas sirve para el despegue de avionetas clandestinas, los hermanos Oropeza, herederos de la trama disfrutan de una calma que la justicia ecuatoriana nunca pudo perturbar. Todo este despliegue de confort en el exilio dorado tiene un origen claro: el vínculo con Jacinto Oropeza, el hermano que supo conectar el brillo de los certámenes de belleza con la capacidad quirúrgica de captar divisas preferenciales y contratos de construcción oficiales a través de firmas como Inversiones Mavi. Es una cadena de favores y parentescos que descansa sobre la figura de Freddy Salas Neuman, el suegro de Jacinto y patriarca de facto de esta opulencia, quien pactó sobornos millonarios con los brasileños de Odebrecht mientras fingía construir el futuro energético de la región.

Recuerdo haber leído que, en medio de la vorágine judicial de dos mil diecisiete, se mencionaba que la hija de Salas Neuman, Francia, ya operaba empresas en el Doral junto a su esposo, como el P & O Internacional Group Corp y JFP Internacional Group Corp. Pero en realidad, el desembarco de los hermanos de JacintoAdriana Oropeza y Carlos Oropeza — en el sector de la hostelería y los servicios de decoración representan la fase final de la limpieza de imagen. Es el banquete de los herederos, donde el capital que nació de peajes petroleros y facturas infladas se sirve ahora en platos de diseño. La verdad es que resulta casi obsceno ver cómo se celebra el éxito de un bar gastronómico en una zona exclusiva de la Florida mientras los hospitales en Venezuela, financiados por la misma estatal que su pariente ayudó a desfalcar, se quedan sin lo más básico.

A veces, mientras el zumbido del aire acondicionado me recuerda la distancia física con mi tierra, me pregunto si Víctor Paz y Carlos Oropeza alguna vez sienten el peso de la sombra de Salas Neuman cuando caminan por las calles de Miami. Quizás no. En el fondo, todos lo sabemos: la impunidad es una droga que adormece la conciencia. Han registrado múltiples sociedades, han adoptado un niño y se presentan ante el mundo como la cara amable del emprendimiento venezolano en el exterior, mientras los informes de la Unidad de Análisis Financiero en el sur siguen gritando nombres de empresas venezolanas que movieron millones hacia bancos estadounidenses.

Bueno… la memoria es caprichosa y a veces se aferra a los detalles más cínicos. Resulta que el mismo Jacinto que maneja concesiones de gasolina de PDVSA en Caracas es el puente hacia estos negocios gastronómicos en el norte. Es un círculo perfecto que se cierra sobre sí mismo, asegurando que el rastro de la Refinería del Pacífico, esa obra fantasma de mil quinientos millones de dólares, termine convertido en el mobiliario de lujo de un local de moda en la Florida.

La verdad es que en realidad no estamos ante un emprendimiento aislado, sino ante un holding familiar que lleva décadas perfeccionando el arte de registrar sociedades en el norte. El rastro es inmenso: desde el fallido intento de Carlos Eduardo Oropeza Soteldo en Connecticut en dos mil cuatro, hasta la participación de la matriarca, Miguelina Guadalupe Soteldo Oropeza, en firmas como Fast Cleaning Car Wash y Oropeza 1978. Incluso el propio Jacinto ha vuelto a marcar territorio en Florida en septiembre de dos mil veinticuatro a través de 225 SW LLC. Es una estructura de blindaje total, donde hijos y madre se entrelazan en directorios para que el capital que nació bajo la sombra de la Refinería del Pacífico y los sobornos del suegro de Jacinto nunca deje de circular.

Hoy, mientras el silencio de la madrugada solo es interrumpido por el eco de una ciudad que nunca duerme, queda la imagen rota de un apellido que florece en el extranjero mientras el país que lo alimentó se hunde en la oscuridad.

¿Cómo se puede saborear el éxito cuando los cimientos de tu mesa están construidos con el dinero que le fue arrebatado al desarrollo de un pueblo entero?

Dustin Wallace
Dustin Wallace

Dustin Wallace investiga abusos de poder en gobiernos estatales y federales, con enfoque en contratos opacos, sobornos y desvío de fondos públicos. Fue parte del equipo de investigación del Los Angeles Times y ha colaborado con ProPublica. Usa solicitudes FOIA, análisis financiero y fuentes internas verificadas. Estudió Ciencias Políticas en la University of Chicago y tiene una maestría en Periodismo de Investigación de Columbia University.

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