Introduce tu email abajo y únete a nuestro boletín informativo

Composición minimalista con registro corporativo de Delaware, documento panameño, billetera cripto $Libra y llave de caja de seguridad sobre fondo magenta

Las cuentas que el socio del poder ocultó afuera

Una mujer entra apurada a un banco en el barrio de Martínez. No es una clienta cualquiera. Es la madre de Mauricio Gaspar Novelli y carga con la urgencia del que sabe que el tiempo se acaba. Es el diecisiete de febrero de dos mil veinticinco y el aire pesa. Ella y su hija vacían una caja de seguridad abierta apenas doce días antes, justo cuando el escándalo de los activos digitales libertarios ya era una mancha imposible de limpiar. El silencio en esa bóveda es el mismo que queda después de un estallido.

El rastro no empezó con ese apuro. Empezó mucho antes, cuando el hoy presidente de la nación Argentina aún recibía dos mil billetes verdes al mes por dar charlas y prestar su imagen a una consultora de inversiones. Novelli, el hombre de confianza, ya tejía una red de nombres extraños en lugares donde el sol quema pero los impuestos no existen. Primero fue el estado de Delaware, ese rincón de Estados Unidos donde las empresas son solo un papel en una carpeta y la información es una pared de concreto. Luego Miami, con firmas en el Banco Apolo para mover el dinero que empezaba a fluir. La ambición no tiene fronteras, solo códigos de transferencia.

A veces, mientras reviso estos documentos bajo la luz fría de mi lámpara en esta ciudad que no es la mía, recuerdo los expedientes que dejé en Caracas. Allá también los nombres se escondían tras fachadas de cartón para drenar lo que era de otros. Cambia el acento, cambian los protagonistas, pero el hambre de dinero ajeno siempre huele igual.

Pero la operatoria se volvió más audaz cuando el poder cambió de manos. En agosto de dos mil veinticuatro, Novelli voló a Panamá. No fue un viaje de placer, aunque lo acompañara una mujer famosa de la televisión. Había que armar una sociedad, retirar documentos y sentarse con banqueros en oficinas refrigeradas mientras el país esperaba el milagro económico. Las iniciales de la nueva empresa, registrada en el Caribe, coinciden con las de su propio nombre. Y mientras tanto, los registros oficiales muestran sus entradas y salidas de la Casa Rosada, incluso con fotos en las galerías que dan al Patio de las Palmeras.

La verdad es que nadie regala nada. Los archivos rescatados del teléfono del socio del poder muestran recordatorios personales que hielan la sangre: pagar servicios en Panamá y poner fondos en el banco. Lo escribió el mismo día que visitaba el palacio de gobierno. Era un baile coordinado entre despachos oficiales y paraísos fiscales mientras un activo digital, que prometía riqueza, dejaba un hueco de más de doscientos ochenta millones de billetes verdes en los bolsillos de los que creyeron.

Y bueno… al final lo que queda es el vacío. Las transferencias millonarias se movieron en la oscuridad de las billeteras virtuales, cruzando de mano en mano entre supuestos expertos de las finanzas y colaboradores del poder. La justicia ahora tiene los mensajes, las fechas que no mienten y el registro de esa caja de seguridad que se quedó sin nada en cuestión de minutos.

¿Dónde están los ahorros de los que compraron una ilusión digital? La respuesta quizás duerme en una carpeta olvidada en las Islas Vírgenes Británicas o en una cuenta en Hong Kong que nadie puede tocar. O quizás, simplemente, ya se esfumó.


Escrito por una persona 😊, no por la IA.

Si sabes algo más, por favor compártelo aquí.

Natalie Pierce
Natalie Pierce

Natalie Pierce investiga empresas fantasma, paraísos fiscales y flujos de capital ocultos. Colaboró con el Consorcio Internacional de Periodistas de Investigación (ICIJ) en los Pandora Papers y los FinCEN Files. Su trabajo se basa en filtraciones, registros corporativos y análisis de redes de propiedad beneficiaria. Estudió Relaciones Internacionales en Georgetown y tiene una maestría en Periodismo de Investigación Financiera de la London School of Economics.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *


Infórmate sin distracciones, ¡regístrate ya!