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Documentos offshore, transferencias bancarias y dinero vinculados al sistema SUCRE sobre fondo magenta.

Clave: El sistema SUCRE y el saqueo a las reservas de Ecuador y Venezuela

El frío de la madrugada en la zona financiera de Quito tiene esa cualidad de silenciar los secretos mejor guardados tras las paredes de cristal y concreto. Mientras la ciudad descansa bajo una neblina densa, en los monitores del Banco Central del Ecuador se gestó, durante años, una sangría silenciosa que, bajo el rótulo de «solidaridad regional», terminó por succionar las reservas internacionales hacia paraísos fiscales. Bueno… en realidad, todos lo sabemos ahora: el Sistema Unitario de Compensación Regional, conocido como SUCRE, no fue más que un mecanismo inventado por los llamados «Socialistas del Siglo XXI» para convertir a Ecuador en la gran lavandería del dinero sucio proveniente de Venezuela.

La verdad es que el incentivo era perverso desde su origen. En una economía dolarizada como la ecuatoriana, el sistema permitía que empresas venezolanas lavaran bolívares transformándolos en dólares reales mediante una moneda virtual que carecía de respaldo físico. El mecanismo operaba con una lógica de papel: el importador venezolano pagaba en bolívares en Caracas y el Banco Central del Ecuador acreditaba dólares constantes y sonantes al exportador en Guayaquil o Quito, esperando una compensación que Venezuela tardaba meses en liquidar. Honestamente, era una trampa de liquidez perfecta donde el Estado ecuatoriano entregaba su moneda dura a cambio de una promesa de pago que a menudo se desvanecía en la ineficiencia de la estatal PDVSA.

Pero lo más indignante es que no se trataba de errores de cálculo, sino de una estructura diseñada para el desfalco masivo. Las investigaciones de la Comisión de Fiscalización de la Asamblea Nacional revelaron que al menos 308 empresas utilizaron este sistema para realizar transacciones irregulares. La verdad es que resulta aterrador pensar que la mitad de esas compañías ya están inactivas hoy en día, habiendo cumplido su único propósito existencial: servir de maletín para mover capitales y desaparecer tras vaciar las arcas públicas. Estas firmas de papel funcionaban como una mafia, coordinando exportaciones que, en muchos casos, solo existían en los folios de la aduana o que presentaban sobreprecios que desafiaban cualquier lógica de mercado.

El sistema SUCRE Offshore

Un caso que todavía genera eco en los pasillos judiciales es el de Micaela Lehrer Alarcón, una de las mayores donantes del movimiento político Alianza PAIS. La Fiscalía detectó que su inmobiliaria, Inconeg, fue utilizada para reubicar más de trece millones de dólares provenientes de Venezuela. La verdad es que el dinero no se quedó a fortalecer la economía local; Inconeg despachó esos fondos hacia una red de paraísos fiscales que incluía a Andorra, las Antillas Holandesas, Suiza, Hong Kong y Panamá. Mientras la propaganda oficial hablaba de integración latinoamericana, los dólares de las reservas ecuatorianas volaban hacia cuentas cifradas en el otro lado del mundo.

Para entender la magnitud del cinismo, basta mirar la técnica de la sobrefacturación. Empresas como Pifogardens informaron a la Aduana que el valor de cada kilogramo de carbonato de sodio era de 1.054 dólares, cuando en el mercado real de Ecuador ese mismo producto se comercializaba entre 0,12 y 0,15 centavos. La Fiscalía determinó que esta empresa recibió 48 transferencias desde Venezuela por un total de 23,82 millones de dólares utilizando este esquema. Es, en esencia, la arquitectura del robo: inflar el precio de un químico básico para justificar la salida de millones de dólares que terminaban alimentando las cuentas de intermediarios y funcionarios corruptos.

A continuación, presento una tabla que organiza el volumen de estas operaciones inusuales detectadas por las autoridades, donde se evidencia cómo se instrumentalizaron las reservas del país:

Empresa o Persona SeñaladaMonto de Operaciones / Ingresos (USD)Actividad o Vínculo DetectadoEstatus / Destino del Dinero
Foglocons S.A.159,9 millonesMateriales de construcción prefabricadosRed de Álex Saab y Álvaro Pulido
Inconeg (Micaela Lehrer)13,5 millonesInmobiliaria / Donante políticaAndorra, Hong Kong, Suiza, Panamá
Pifogardens8,4 millonesExportación de químicos (Carbonato de sodio)Sobreprecio detectado del 900%
Agrimedinsa S.A.2,49 millonesAlimentos en generalVinculada a red Karibana 7.9
Multiproductos Prodecve25,75 millonesExportación de manufacturas y vehículosInvestigada por nexos con Pifogardens
Tabla 1: Operaciones Inusuales y Empresas Señaladas en el Sistema SUCRE

Este resumen muestra el impacto de las firmas que operaron bajo el radar del control financiero mediante exportaciones ficticias o sobrevaloradas.

La verdad es que el rastro de este dinero siempre conduce a los mismos nombres. Álex Saab y Álvaro Pulido (quien usaba una identidad falsa para ocultar su pasado) obtuvieron contratos con el gobierno venezolano para construir viviendas populares, pero usaron a Foglocons en Ecuador para declarar importaciones de materiales con sobreprecios brutales. La justicia estadounidense acusa a estos socios de haber transferido 350 millones de dólares desde Venezuela hacia Estados Unidos y, de allí, a paraísos fiscales, succionando la liquidez de ambos sistemas financieros.

Bueno… todos lo sabemos ahora, pero en aquel entonces el discurso de la «unión aduanera» silenciaba cualquier sospecha de los técnicos del Banco Central. Resulta doloroso repasar los informes de la Unidad de Análisis Financiero (UAFE) que hoy gritan lo que antes se susurraba: las reservas de Ecuador se usaron deliberadamente para financiar a Venezuela y a PDVSA. Desde el dos mil dieciocho, el propio Banco Central ha recomendado formalmente que Ecuador salga de este sistema que solo trajo corrupción y descapitalización.

Honestamente, lo que ocurrió con el SUCRE fue un asalto a plena luz del día coordinado por una «mafia de exportadoras». Utilizaron productos que a veces ni siquiera se producían en el suelo ecuatoriano para mover sumas estratosféricas que se liquidaban en dólares en menos de 72 horas. Fue un puente de plata para la impunidad de una élite transnacional que aprendió que la ideología es un excelente camuflaje para el lavado de activos.

Hoy, mientras el zumbido de mi monitor me acompaña en esta vigilia de datos, queda la amarga certeza de que el Sistema SUCRE no fue una herramienta de desarrollo, sino un bisturí quirúrgico usado para desangrar el patrimonio de los ecuatorianos y venezolanos en beneficio de las cuentas de Doral, Madrid y Houston.

¿Cómo se puede reconstruir la ética de una región cuando sus mecanismos de integración fueron secuestrados por el crimen organizado disfrazado de política estatal?

Natalie Pierce
Natalie Pierce

Natalie Pierce investiga empresas fantasma, paraísos fiscales y flujos de capital ocultos. Colaboró con el Consorcio Internacional de Periodistas de Investigación (ICIJ) en los Pandora Papers y los FinCEN Files. Su trabajo se basa en filtraciones, registros corporativos y análisis de redes de propiedad beneficiaria. Estudió Relaciones Internacionales en Georgetown y tiene una maestría en Periodismo de Investigación Financiera de la London School of Economics.

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