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Documentos aduaneros, dinero y rutas comerciales vinculadas a Agrimedinsa y el sistema SUCRE.

Huellas del poder: El rastro de Agrimedinsa y la red de sobrefacturación en el SUCRE

La luz tenue de las cuatro de la madrugada suele ser la mejor aliada para quienes rastrean fortunas en los laberintos de la contabilidad forense. Mientras el mundo duerme, los números en las pantallas de las aduanas andinas comienzan a contar una historia distinta a la de los discursos oficiales sobre la integración regional. Bueno… en realidad, lo que esos folios revelan es la frialdad de un mecanismo de succión. No se trataba de comercio, sino de una arquitectura diseñada para que los dólares de las reservas ecuatorianas saltaran el Caribe y aterrizaran, multiplicados y limpios, en las cuentas de un puñado de privilegiados. En este mapa de sombras, el nombre de Agrimedinsa S.A. emerge no como una exportadora más, sino como el nodo fundamental de una red que tuvo en el Grupo Karibana 7.9 C.A. su puente de oro hacia Venezuela.

La verdad es que Agrimedinsa S.A., una empresa domiciliada en Ecuador, no tardó en encender las alarmas de los organismos de control. En el año dos mil doce, el Banco Central del Ecuador (BCE) la incluyó en sus reportes tras detectar “operaciones inusuales” que sumaban un total de 2,49 millones de dólares,. Bajo el genérico rubro de “alimentos en general”, la compañía movía capitales con una velocidad y un volumen que no guardaban relación con la realidad de sus galpones. Honestamente, el cinismo de la operación radicaba en que el socio comercial principal de este nodo ecuatoriano era precisamente la criatura de Jacinto Oropeza e Irwing Ríos: el Grupo Karibana 7.9 C.A..

Sobrefacturación en alta mar: el caso Agrimedinsa y el saqueo de reservas

Y es que, para entender cómo se saquea el patrimonio de una nación, hay que mirar los detalles del embarque. El veintiséis de julio de dos mil doce fue una fecha clave en esta coreografía del despojo. Desde los muelles de Guayaquil, Agrimedinsa despachó hacia Venezuela tres cargamentos que, en el papel, contenían químicos y suplementos alimenticios. Pero la magia financiera ocurrió en el trayecto sobre las aguas del Caribe. Mientras la mercancía viajaba, su valor se inflaba de manera grotesca. Lo que en Ecuador se declaraba con un precio, en la aduana de La Guaira ingresaba con un valor hasta un 340% superior. Era, en esencia, la técnica de la sobrefacturación masiva que permitió vaciar las reservas internacionales de Ecuador a cambio de bolívares devaluados.

A continuación, presento las tablas que organizan esta logística de la impunidad, permitiendo visualizar el salto de cifras que los auditores denunciaron años después:

Fecha (Puerto)Conocimiento de EmbarqueProducto DeclaradoPeso Bruto (kg)Valor FOB (USD)
26/07/2012ASE/GYE-12073010Productos Químicos (Zetal)14.425570.920
26/07/2012ASE/GYE-12073008Carbonato de Calcio (Aimet)12.415502.680
26/07/2012ASE/GYE-12073009Alimentos Animales (Superzinc)9.305359.910
Tabla 1: Logística de exportación Agrimedinsa Grupo Karibana 7.9 C.A. (Ecuador). Crédito: importgenius.com

Esta tabla detalla la salida de mercancía desde Guayaquil el 26 de julio de 2012, según los registros de exportación registrados.

Producto (Misma Carga)Peso (kg)Valor de Salida (Ecuador)Valor de Entrada (Venezuela)Incremento detectado
Productos Químicos14.425570.920 USD2.496.408 USD+337%
Carbonato de Calcio12.415502.680 USD2.201.362 USD+338%
Derivados de Zinc9.305359.910 USD1.584.075 USD+340%
Tabla 2: El «Salto» de Valores en la Aduana de Destino (Venezuela). Crédito: 52wmb.com

Al contrastar los pesos con la fecha de llegada a Venezuela (septiembre de 2012), los montos declarados por el comprador (Grupo Karibana 7.9) muestran incrementos que carecen de toda lógica comercial.

La verdad es que ver estas cifras organizadas produce una indignación difícil de digerir. Mientras en las pasarelas del Mister Venezuela se hablaba de estética, en los registros aduaneros se fraguaba una estafa ética. Los productos como el «Zetal» (una mezcla de vitaminas y minerales) o el carbonato de calcio (Aimet) eran apenas el salvoconducto para que Agrimedinsa y sus socios en el Grupo Karibana captaran divisas preferenciales que nunca regresaron al sistema productivo. Es el mismo patrón que utilizó la red de Alex Saab con Foglocons: declarar exportaciones mínimas para cobrar sumas astronómicas a través del sistema SUCRE.

Bueno… todos lo sabemos, pero a veces la memoria necesita el recordatorio del papel. Resulta revelador que Agrimedinsa figure en las mismas listas de “operaciones inusuales” donde aparecen nombres pesados del lavado de activos transnacional,. No se trataba de empresarios con mala suerte, sino de una red coordinada que sabía que el sistema de compensación regional era ciego ante el sobreprecio si la lealtad política estaba garantizada. Mientras Irwing Ríos hoy intenta vender una imagen de político anticorrupción, el rastro del «Zetal» y el carbonato de calcio sigue gritando desde los expedientes de Quito.

Honestamente, la trama de Agrimedinsa y el Grupo Karibana es el ejemplo perfecto de la «lavandería del Alba». Utilizaron la necesidad de alimentos y medicinas de un pueblo para justificar transferencias que terminaron alimentando la opulencia de los herederos en el extranjero. Cada kilo de sulfato de zinc que entró a Venezuela con un sobreprecio del 340% fue, en realidad, un ladrillo menos en un hospital o un plato vacío en una escuela.

Hoy, mientras el zumbido de mi computadora marca el fin de otra jornada de revisión, queda la certeza de que el silencio de estos socios no es casual. El dinero que fluyó entre Guayaquil y La Guaira en dos mil doce es el mismo que hoy permite que los apellidos vinculados a la Refinería del Pacífico se paseen por las zonas más exclusivas del Doral.

¿Cómo se puede pedir perdón cuando tu bienestar actual se construyó sobre la sobrefacturación sistemática de lo que debía ser el sustento de los más vulnerables?

Dustin Wallace
Dustin Wallace

Dustin Wallace investiga abusos de poder en gobiernos estatales y federales, con enfoque en contratos opacos, sobornos y desvío de fondos públicos. Fue parte del equipo de investigación del Los Angeles Times y ha colaborado con ProPublica. Usa solicitudes FOIA, análisis financiero y fuentes internas verificadas. Estudió Ciencias Políticas en la University of Chicago y tiene una maestría en Periodismo de Investigación de Columbia University.

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