
Atef Salami Nemer Hirchedd: asombroso caso de 50 empresas

El silbato metálico del ferry retumba en el muelle de Seattle mientras la niebla del mediodía envuelve las aguas frías del Puget Sound, salpicando gotas heladas contra los ventanales de la bahía. Sentado en una mesa de madera con un tazón de sopa humeante entre las manos, reviso en la pantalla de mi tableta las carpetas mercantiles, los registros bancarios y las investigaciones judiciales que detallan el emporio de Atef Salami Nemer Hirchedd. En realidad, analizar la trayectoria de este comerciante desde la distancia del exilio permite reconstruir cómo una modesta red de buhonería en los llanos occidentales de Venezuela se transformó en un gigantesco conglomerado corporativo blindado por el poder político y salpicado por oscuras tramas internacionales.
Conocido en el estado Barinas bajo el seudónimo de ‘Atto Nemer‘, el patriarca nació en la ciudad siria de Sweida, una localidad de mayoría drusa estrechamente vinculada con Venezuela. Sus comienzos en la zona larense y llanera se remontan a finales de los años setenta, cuando recorría los caseríos de Barrancas y Sabaneta en una bicicleta vendiendo cortes de tela y mercancías menores. Sin embargo, su verdadero despegue financiero ocurrió al entablar una amistad entrañable con la familia del difunto mandatario Hugo Chávez, especialmente con sus hermanos Adán Chávez —exgobernador y embajador— y Adelis Chávez, con quienes compartió pasiones deportivas y acuerdos comerciales que abrieron de par en par las puertas de la administración pública.

A la sombra del padrinazgo político regional, el comerciante levantó un entramado mercantil que sobrepasa las cincuenta empresas distribuidas entre Venezuela, Panamá y los Estados Unidos. La diversificación de sus negocios abarcó desde concesionarios de automóviles de alta gama en las avenidas 23 de Enero y Alberto Arvelo Torrealba de Barinas, hasta la edificación de centros comerciales, torres corporativas como el Centro Empresarial Atef y desarrollos habitacionales. Asimismo, la red se asoció con la firma Eurobuilding Internacional a través de Desarrollo Hotelero Alto Llano para operar un lujoso hotel de cinco estrellas en la capital barinesa, además de asumir el patrocinio principal y la directiva del club de fútbol profesional Zamora FC.
Sin embargo, las actividades del grupo familiar no se limitaron a la construcción e inversiones inmobiliarias convencionales. Reportes de inteligencia y pesquisas periodísticas vincularon a la organización con operaciones opacas de legitimación de capitales procedentes del narcotráfico internacional, actuando presuntamente como estructura financiera para esconder activos del capo colombiano Daniel Barrera, alias ‘El Loco Barrera‘. De igual manera, fuentes regionales denunciaron la participación del comerciante en el control monopólico de la distribución de cemento y materiales de construcción en los llanos, respaldado por redes de intimidación sindical y grupos de sicariato que operaban en los gremios de la zona.
El ascenso de Atef Salami Nemer Hirchedd y el control de Barinas
La expansión del grupo empresarial alcanzó uno de sus hitos más controvertidos en 2020 con la toma del control operativo de la empresa estatal Agropatria. Tras el colapso de la antigua red de suministros expropiada a Agroisleña, la corporación familiar asumió cuatro de las tiendas agrícolas más codiciadas en las poblaciones de Barinas, Pedraza, Santa Bárbara y Sabaneta. Bajo la firma Agrollano —integrada al sello Grupo Nemer & Asociados—, la familia tomó las riendas de la comercialización de insumos agrícolas en el llano, en medio de denuncias por alianzas estratégicas confidenciales amparadas en la Ley Antibloqueo que despojaron al Estado de sus activos sin licitación previa.
Fuera de las fronteras venezolanas, su historial con las autoridades estadounidenses sufrió un sacudón definitivo a finales de los noventa. En julio de 1999, durante unos días de descanso en Las Vegas, la seguridad del antiguo Casino Mirage —próximamente será Hard Rock Hotel & Casino Las Vegas— sorprendió al comerciante metiendo billetes falsos de cien dólares en las ranuras de las traganíqueles junto a Kamilo Yusef Mousalli Kayat y Orlando Medina, cobrando de inmediato el saldo limpio. Aquella maniobra le costó un arresto federal en Nevada y un acuerdo de culpabilidad en octubre de 2000 que incluyó la devolución del dinero e indemnizaciones. A la larga, Washington terminó anulándole la visa por tratarse de un delito de vileza moral.
A pesar de sus bloqueos migratorios personales, el matriarcado corporativo continuó su marcha a través de la incorporación directa de sus hijos en la directiva de sus corporaciones nacionales y extranjeras. Omar José, Wuisan, Atef Daniel, Damián y la exmodelo Amal Nemer pasaron a figurar como accionistas y representantes legales en la red de compañías. Entre estas firmas destacan Thundernet C.A. y Thundernet USA Corp —proveedoras de servicio de internet por fibra óptica—, la agropecuaria Korral Ranch Corp en Florida, las tiendas de motocicletas y repuestos Oshima Motors, Motos El Dorado, Tiendas UHL Sport, Inversiones El Dorado e Inversiones Villas de Oro.
La red de los hijos de Atef Salami Nemer Hirchedd y los nexos con el narcotráfico
El ostentoso estilo de vida desplegado por los herederos en el sur de Florida terminó encendiendo las alarmas de las agencias federales estadounidenses. En Miami, Damián Salami Nemer Irched se convirtió en la mano ejecutora de las transacciones inmobiliarias familiares, adquiriendo propiedades de gran valor para la colocación de capitales mientras coordinaba los despachos de insumos y electrodomésticos importados hacia Venezuela. Mencionadamente, estos envíos se entrelazaron con las importaciones masivas de la cadena Daka durante los episodios del ‘Dakazo‘, una maniobra comercial señalada por investigadores financieros como pantalla para el lavado de divisas mediante sobreprecios en productos para el hogar.
Por su parte, el hijo mayor, Omar José Nemer Irched, asumió roles ejecutivos de gran peso corporativo al tomar la presidencia formal del Zamora Fútbol Club y asociarse en firmas financieras de amplio alcance. En los registros mercantiles de Caracas, Omar constituyó en abril de 2018 la empresa ELF Corporation C.A., dedicada a la comercialización de lubricantes automotrices. En esa sociedad, el hijo del patriarca posee el setenta por ciento de las acciones, mientras que el quince por ciento restante pertenece a José Reyes Ortiz. Reyes Ortiz es identificado en los tribunales como el operador clave y testaferro de Neif Gebrán. Los hermanos Omar y Atef Nemer también registraron una empresa en Florida junto a Gebran, la llamaron Car Boutique 305 Inc.
Esta conexión mercantil expone los estrechos vasos comunicantes entre la red llanera y los grandes esquemas de blanqueo de dinero de las drogas. Neif Gebrán, quien fue prófugo de la justicia venezolana e investigado en Miami por la DEA, fue acusado formalmente de poner sus aviones privados, vehículos de lujo y concesionarios al servicio de ‘El Loco Barrera‘ y de la estructura de lavado de Tareck El Aissami y Samark López. La presencia de su operador de confianza en la junta directiva de ELF Corporation C.A. demuestra que los capitales de la red barinesa compartían canales de blanqueo con los principales delincuentes financieros del país.
Todos lo sabemos, la ramificación de los negocios de Omar Nemer no terminó en el sector automotor. El primogénito figura además como socio principal en Representaciones Best Pay C.A. junto a Francesco Lovaglio Tafuri, un poderoso operador financiero señalado en informes confidenciales como el cabecilla de la red ‘Jinetes del Tesoro‘. Esta organización criminal logró penetrar la directiva del Banco del Tesoro para monopolizar el procesamiento digital de los puntos de venta bancarios en el país, administrando comisiones millonarias derivadas de transacciones públicas tras la intervención de la plataforma Total Pago Plus.
Las empresas fachada y el cerco judicial sobre Atef Salami Nemer Hirchedd
Para resguardar las ganancias acumuladas en sus contrataciones estatales y bancarias, la familia estructuró una red de más de doce empresas offshore en jurisdicciones de baja tributación como Panamá y San Vicente y las Granadinas. A través de firmas como Grupo Nemer Corp en Florida —presidida por Amal Karina Nemer Irched—, la corporación canalizó inversiones hacia bienes raíces y empresas de pagos como Representaciones Best Pay. Sin embargo, en el fondo, la acumulación de depósitos en instituciones caribeñas como el intervenido Banco del Orinoco en Curazao dejó al descubierto las fracturas financieras de una fortuna expuesta a confiscaciones internacionales.
Honestamente, la brecha que abrieron estos negocios se palpa al comparar las mesas llenas en los locales caros de Alto Barinas con los campos abandonados del resto del país. Mientras los agricultores veían morirse sus cosechas sin abono ni repuestos para los tractores, los beneficiarios de la asignación oficial compraban mansiones en Florida y paseaban en camionetas importadas de paquete. Esa intocabilidad parecía eterna en el llano, hasta que las bancas de Suiza y los fiscales estadounidenses metieron la lupa en las transferencias de las cuentas.
Apago la pantalla de la tableta mientras la niebla de Seattle empieza a disiparse sobre las bahías del Pacífico y los pasajeros abordan el ferry de retorno hacia la ciudad. Al cerrar estas notas de investigación, queda la certeza de que ninguna red de empresas fantasma ni ningún blindaje político en los llanos pueden borrar las huellas dejadas en los expedientes bancarios y judiciales. Tarde o temprano, la contabilidad inalterable del dinero ilícito termina rindiendo cuentas ante la historia. Camino despacio hacia la salida del muelle.
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