
Banquetrust, el nuevo espejismo financiero de Javier Alejandro González Rojas y su padre en el 2026

La sombra de la impunidad parece buscar nuevos rostros para perpetuar viejos esquemas. Mientras el historial de Francisco González es ya una mancha indeleble en los tribunales de tres continentes, ha surgido una nueva figura legal para abrir puertas en los Estados Unidos: su hijo, Javier Alejandro González Rojas. A través de la entidad Banquetrust, la familia ha trasladado su teatro de operaciones desde las areneras venezolanas hacia la sofisticación de los espejismos bancarios digitales, utilizando una estructura diseñada para captar capitales bajo promesas de alta ingeniería financiera.
La fachada legal de Banquetrust en Florida
El centro de este nuevo entramado es Banquetrust Financial Services LLC, una sociedad registrada en Haines City, Florida, bajo el número de documento L24000251370. En los papeles oficiales, Javier Alejandro González Rojas figura como el agente registrado y miembro autorizado, sirviendo como el rostro «limpio» ante las autoridades norteamericanas para una entidad que, curiosamente, hoy aparece en estado de inactividad debido a una disolución administrativa por no presentar informes anuales. Esta empresa funciona como la cáscara corporativa necesaria para dar una apariencia de legalidad en suelo estadounidense mientras se opera bajo el velo internacional.
Detrás de este registro, la figura dominante sigue siendo la del padre, quien para estas operaciones utiliza el alias de Francisco Alvarez. En las comunicaciones y documentos operativos de la firma, este personaje se identifica a sí mismo como «Bank Officer», CEO y Presidente de la inexistente «Banquetrust Geneva», simulando una conexión con la banca suiza que le permite validar la supuesta existencia de fondos ante terceros incautos.
El entramado con F5 Financial Inc. y la simulación digital
La captación de víctimas no se realiza de forma aislada. Se ha detectado una conexión directa con la firma F5 Financial Inc., con sede en Houston, Texas, dirigida por Jim Butler. Esta empresa promociona activamente programas de adquisición y monetización de Cartas de Crédito Standby (SBLC), asegurando tener una relación directa con Banquetrust para ofrecer instrumentos con el supuesto respaldo de bancos de primer nivel como el UBS de Suiza.
Bueno… todos lo sabemos, el lenguaje técnico es el mejor aliado del ilusionista. El modus operandi se basa en deslumbrar a los inversores con terminología compleja como la «transferencia IP-IP» y el movimiento de fondos en formato M1 (dinero base) directamente entre servidores bancarios. Bajo esta premisa, se hace creer a los clientes que su capital se mueve en un sistema bancario paralelo de alta velocidad, cuando en realidad el dinero real suele terminar en cuentas de tesorería controladas por el grupo.
El callejón sin salida: la trampa de los saldos bloqueados
La fase final del engaño es la más dolorosa para quienes confían su patrimonio a los González. A través de portales web diseñados para simular una banca privada, los clientes pueden ver saldos astronómicos reflejados en sus cuentas de Banquetrust. Sin embargo, la realidad golpea con fuerza al intentar liquidarlos o retirar el dinero.
En ese momento, el sistema se bloquea por completo. Es allí donde Francisco Alvarez aplica su histórica táctica de «largas» y excusas técnicas: alega problemas con los corresponsales bancarios, procesos de cumplimiento interminables o bloqueos regulatorios inexistentes. Mientras la víctima ve números millonarios en una pantalla, el acceso al capital es nulo. Las comunicaciones por WhatsApp o correo electrónico se vuelven un laberinto de promesas incumplidas, ganando tiempo mientras el rastro del dinero inicial se pierde definitivamente.
¿Es posible que un cambio de nombre corporativo y un relevo generacional en la directiva sean suficientes para borrar un patrón delictivo que ha arruinado a familias en todo el mundo? El ascenso de Javier Alejandro González Rojas en esta estructura sugiere que el emporio de simulación de los González no ha terminado, sino que simplemente se ha mudado a la nube.







