Alberto Vollmer alias el rey del ron en Santa Teresa, Venezuela, relacionado con un acuerdo informal.

Rey del ron: 15 claves del extraordinario pacto en 2025

Es 29 de diciembre de 2025 y el año se despide con un frío que cala los huesos aquí en el exilio, mientras la figura del rey del ron vuelve a ocupar los titulares con esa mezcla de fascinación y sospecha que solo él sabe generar. Alberto C. Vollmer De Marcellus no es solo un empresario; es el sobreviviente definitivo de una revolución que devoró a casi todos sus pares, facturando hoy más de 100 millones de euros anuales y vendiendo su Ron 1796 en más de 150 países.

La verdad es que, mientras muchos cerraban por controles de precios, él se quedaba y crecía, convirtiéndose en el cónsul honorario de Corea del Sur y presidente de Conproindustria en un país que parece romperse pero que para él sigue siendo terreno conocido.

Su historia parece sacada de un guion de Hollywood, una especie de «Bruce Wayne venezolano» que creció en una infancia hiperprivilegiada, influenciado por historias de Robin Hood y la disciplina de la Valley Forge Military Academy. Pero el motor de su resiliencia fue algo mucho más humano: su hermano Leopoldo, quien nació con un retraso severo y cuya lucha por la vida le enseñó a Vollmer que la adaptación es la única regla para sobrevivir.

Esta capacidad de negociar con «el bien y el mal» lo llevó a transformar una invasión ilegal de sus tierras en 2000 en un proyecto de redención social, naciendo así Alcatraz, donde el rugby se convirtió en la herramienta para pacificar a las bandas que antes lo amenazaban.

El rey del ron y el polémico fantasma de Alcatraz

Bueno… la narrativa de Alcatraz es hermosa para las «Tech Talks» y las universidades como Harvard o Yale, pero en la calle la costura se nota un poco más. Para algunos, Alberto C. Vollmer De Marcellus es un héroe que convierte problemas en negocios; para otros, un farsante que usó a las pandillas para evitar juicios y limpiar la fachada de una empresa que estaba al borde de la quiebra en 1996.

La verdad es que, cuando dos pandilleros le robaron el arma a sus vigilantes, él no llamó a la policía, les ofreció comida y trabajo a cambio de paz. Honestamente, todos lo sabemos: en el municipio Ribas, los homicidios bajaron de 114 a solo 4 por cada 100,000 habitantes, una cifra extraordinaria que pocos pueden cuestionar.

Sin embargo, esa paz social tuvo un precio político que otros prefirieron no pagar. Vollmer ha sabido hablar con todos: desde los exgobernadores Didalco Bolívar y Rafael Isea, hasta el fiscal Tarek William Saab y el propio Hugo Chávez, quien lo llegó a llamar «un buen burgués». Su filosofía del modelo PPP (Pueblo, Público y Privado) le permitió explotar la polarización para construir un territorio neutral donde la Hacienda Santa Teresa salió a flote mientras el país se hundía.

Pero tras esa imagen de reconciliación y fotos con copita en mano, hay quienes ven a un «oligarca bolivariano» que recibió créditos públicos de Maduro por más de 7 millones de dólares en plena crisis de 2017, un premio que muchos interpretan como gasolina del régimen para un aliado obediente.

Lobby en Washington: ¿qué busca el rey del ron?

Hoy, a finales de 2025, el ruido más fuerte no viene de sus destilerías, sino de los despachos de Washington. Se dice que el rey del ron se ha convertido en un mensajero de lujo para el régimen de Maduro, intentando vender la tesis de una «apertura controlada» al estilo chino de los ochenta.

Fuentes del Departamento de Estado aseguran que Alberto C. Vollmer De Marcellus ha mantenido reuniones con el Consejo de Seguridad Nacional para plantear transiciones alternativas que incluyan a personeros del chavismo, específicamente funcionando como un operador de los intereses de los hermanos Rodríguez. La verdad es que sus detractores lo acusan de ser el «lubricante» de una maquinaria de impunidad, suavizando la imagen del régimen ante la comunidad internacional junto a figuras como José Luis Rodríguez Zapatero.

Él dice que juega limpio. Que no es oposición ni chavismo. Que es práctico. Que Chávez era un soñador. Que Maduro es un negociador.

Y mientras, otras empresas cerraban por controles de precios, falta de divisas, inspecciones que llegaban como operativos. Ron Santa Teresa no solo se mantuvo: creó 7,500 empleos.

Omar Rodríguez —ex golpista del 27-N— hoy pinta casas junto a ex invasores. Uno de esos ex invasores es ahora su guardaespaldas.

La verdad es que… todos lo sabemos: en una dictadura, nadie crece sin un acuerdo. Ni siquiera el bueno.

¿Es un ejemplo de resiliencia?
¿O un recordatorio de que, cuando el Estado se rompe, los que sobreviven no son los más limpios… sino los que saben negociar con lo roto?

No lo sé.
Pero mientras escribo esto, a las tres de la mañana, con el café frío y una botella de Ron Santa Teresa Reserva sobre la mesa —sí, la compré—, me pregunto:
¿Cuántos de nosotros, en su lugar, habríamos dicho que no?


Escrito por una persona 😊, no por la IA.

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Ethan Brooks
Ethan Brooks

Ethan Brooks es periodista de investigación especializado en política interna de EE.UU. y su impacto global. Trabajó en The Boston Globe y colaboró con Reuters en coberturas sobre elecciones, seguridad nacional y alianzas en América Latina y Asia. Estudió Ciencias Políticas en Yale y tiene una maestría en Estudios Internacionales de la Fletcher School (Tufts).

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