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2025, el año crítico para regular las criptomonedas en el mundo

Hace unas semanas, un tipo que conozco —no recuerdo bien si se llama Eduardo o Edmundo, algo así— me miró con esa cara que solo ponen los que llevan semanas sin dormir, y me dijo: “Esto ya no es el Far West. Se acabó”. Trabaja en una fintech que emite stablecoins, en Medellín, y desde el año pasado no puede ni respirar sin que alguien en Bruselas o en Washington lo vigile. No exagera. En realidad, nadie exagera.

El aire cambió. No es nuevo, no es nuevo. Pero 2025 lo aceleró. Como cuando sabes que la tormenta viene, pero no sabes en qué momento caerá el primer trueno. En Europa, MiCA no es un golpe, es una piedra en el zapato que se fue convirtiendo en montaña. Suena técnica, todo ese asunto de “marcos homogéneos” y “soberanía monetaria”, pero traducido al idioma de la calle significa una sola cosa: ya no puedes crear monedas digitales como si fueras dios en tu garage de Silicon Valley. Tienes que cumplir. Tienes que rendir cuentas. Y si tu stablecoin no está atada al euro, entonces las puertas se cierran. No del todo. Pero se cierran.

En Estados Unidos, el escenario es más frío. Hay un proyecto de ley, GENIUS, algo así como un candado sobre las fintechs más grandes. Lo que más duele no son los controles en auditorías o en fiscalidad —eso se esperaba—, sino el requisito de unanimidad en un comité de certificación. Un solo voto en contra, y todo se cae. Me dijo una fuente, más o menos con estas palabras: “No es regulación, es veto estratégico”. Y aunque no lo digan claramente, todo apunta a proteger al dólar. Eso sí lo entiendo. Si el mundo empieza a moverse con stablecoins no ligadas al verde, el monopoly money pierde su poder. Y eso, para ellos, no es negociable.

Pero aquí viene lo que nadie quiere decir: detrás de estos marcos tan “seguros”, tan “transparentes”, hay gente que ya no puede entrar. Los pequeños. Los que no tienen abogados en Bruselas. Los que no tienen lobby en Washington. Los que minan con electricidad cara en Colombia o en Venezuela, o los que intentan construir plataformas viables en países donde la inflación los traga cada tres meses. Para ellos, esta armonización no estabiliza. Excluye.

Hace tiempo, en Venezuela, vi cómo un tipo intentaba pagar el pasaje con una criptomoneda estable. No lo dejaron. No por desconfianza del transporte, sino porque el comerciante no sabía si al día siguiente valía lo mismo. Ahora, en 2025, los gobiernos dicen que regulan para proteger a ese comerciante. Pero en el fondo, protegen al sistema. No al hombre.

¿Y los otros? Los que no emiten, sino que usan. Los que no viven en Nueva York ni en Berlín, sino en Barquisimeto, en Puerto Plata, en El Alto. ¿Qué pasa con ellos?

No se sabe.


Escrito por una persona 😊, no por la IA.

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Olivia Chen
Olivia Chen

Olivia Chen investiga fraudes, regulación y evasión fiscal en el mundo de las criptomonedas. Trabajó en Coindesk y colaboró con Bloomberg Crypto en reportajes sobre colapsos de exchanges y burbujas especulativas. Su enfoque combina análisis de blockchain, documentos regulatorios y fuentes en EE.UU. y Europa. Estudió Economía en la University of California, Berkeley, y tiene una certificación en Finanzas Digitales del MIT Media Lab.

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