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Stablecoins impulsan la economía digital con 46 billones de dólares en transacciones
El informe State of Crypto 2025 de A16Z crypto revela una realidad que pocos esperaban: las stablecoins se han convertido en la columna vertebral de la economía digital. Este estudio, elaborado por la división de criptomonedas de la firma de capital riesgo Andreessen Horowitz, muestra que en el último año el volumen total de transacciones con stablecoins alcanzó los 46 billones de dólares, un 106% más que en 2024. Ajustando los datos para excluir operaciones ficticias, como las generadas por bots, el volumen real se situó en 9 billones de dólares.
El informe detalla que lo que hace apenas una década parecía un experimento arriesgado de programadores y entusiastas financieros se ha convertido en un fenómeno global. La conclusión es que 2025 será recordado como el año en que las criptomonedas se popularizaron y pasaron a ser una infraestructura esencial del sistema financiero internacional.
“La verdad es que esto es más que una moda. Es una transformación profunda”, reflexiona María Fernández, analista financiera en Buenos Aires. “Las stablecoins han cambiado la forma en que movemos dinero a nivel mundial. Es como si de repente tuviéramos una carretera de alta velocidad donde antes había caminos de tierra.”
La capitalización total del mercado de criptomonedas superó los 4 billones de dólares, el doble de su tamaño en 2022. Sin embargo, este octubre de 2025, el mercado cripto ha sufrido un fuerte retroceso, descendiendo hasta los 3,78 billones de dólares. A pesar de esta volatilidad, el número de personas que poseen criptomonedas alcanzó los 716 millones en todo el mundo, un 16% más que el año anterior. Entre 40 y 70 millones son usuarios activos que realizan transacciones con frecuencia en blockchain.
“La adopción de criptomonedas en países con crisis monetarias es impresionante”, comenta Andrés Ramírez, propietario de una tienda de tecnología en Bogotá. “Aquí en Colombia, las stablecoins han sido una salvación. La gente confía más en el dólar digital que en el peso colombiano.”
La geografía del mercado de criptomonedas es diversa. En países desarrollados como Australia o Corea del Sur, el interés se centra en el comercio y la especulación. En cambio, en mercados emergentes como Argentina, Nigeria, Colombia o India, el uso se ha disparado en medio de crisis monetarias, inflación o restricciones financieras. En Argentina, por ejemplo, el uso de billeteras móviles ha multiplicado por 16 en apenas tres años, asociado a la pérdida de confianza en el peso argentino.
“Es como si las stablecoins fueran un bote salvavidas en medio de una tormenta financiera”, dice Julia Sánchez, economista en Buenos Aires. “La gente busca estabilidad y las stablecoins la ofrecen.”
Bitcoin continúa siendo el activo dominante, con más de la mitad de la capitalización total. En 2025, superó los 126.000 dólares por unidad, afianzándose como reserva de valor para inversores institucionales y particulares. Ethereum, por su parte, mantiene su papel como la red más utilizada para el desarrollo de aplicaciones descentralizadas, aunque gran parte de su actividad ha migrado a soluciones de segunda capa (L2) como Arbitrum, Optimism y Base, donde las comisiones bajaron a menos de un céntimo.
El fenómeno que mejor ilustra la maduración del sector en 2025 es el crecimiento de las stablecoins. De ser un instrumento casi exclusivo para especuladores, se han convertido en el vehículo más eficiente para mover dinero en el mundo. El informe explica su éxito por tres factores: rapidez (las transferencias tardan segundos), bajo coste (menos de un centavo) y alcance global (pueden enviarse prácticamente a cualquier lugar).
“La rapidez y el bajo coste son los ejes centrales”, asegura Luis González, desarrollador en Medellín. “Yo uso stablecoins para enviar dinero a mi familia en el exterior. Es instantáneo y muy barato.”
Hoy, más del 1% de todos los dólares estadounidenses existen como tokens en blockchain, respaldados por más de 150.000 millones en bonos del Tesoro. Esta dinámica no solo fortalece el dominio del dólar, sino que introduce una fuente inédita de demanda de deuda estadounidense, justo en un momento en que los bancos centrales reducen su exposición a los bonos del Tesoro en favor del oro.
“Es una paradoja”, reflexiona Carlos Pérez, inversor en Santiago de Chile. “La tecnología que prometía desbancar al dólar está ayudándolo a mantener su posición.”
2025 también pasará a la historia como el año en que las instituciones financieras tradicionales abrazaron las criptomonedas. Visa, Mastercard, JPMorgan, Fidelity o Morgan Stanley ofrecen ya productos vinculados a activos digitales, mientras que PayPal y Shopify integran pagos con criptomonedas en el comercio minorista. Circle, emisora de USDC, debutó en bolsa con una valoración de miles de millones, y BlackRock lanzó el iShares Bitcoin Trust (IBIT), considerado el producto más exitoso en la historia de los ETP de criptomonedas.
“La adopción institutional ha sido un cambio de juego”, afirma Sofía Morales, directora de una fintech en Lima. “Ahora, las criptomonedas son parte de las estrategias financieras de las grandes empresas.”
Tras años de enfrentamiento entre reguladores y empresas cripto, el gobierno estadounidense ha dado un giro decisivo. La aprobación de la Ley GENIUS y la Ley CLARITY, junto con la Orden Ejecutiva 14178, crearon un marco bipartidista que reconoce la legitimidad de las criptomonedas y ofrece claridad normativa.
“Es un paso importante”, dice Roberto Mendoza, abogado especializado en leyes tecnológicas en México. “La regulación adecuada puede fomentar la innovación y proteger a los consumidores.”
La innovación va más allá del dinero. El informe señala que los activos del mundo real tokenizados, como bonos, créditos privados, inmuebles, suman ya 30.000 millones de dólares. Al mismo tiempo, emergen las redes de infraestructura física descentralizada (DePIN), que aplican el modelo blockchain a servicios como telecomunicaciones, energía o transporte. La red Helium, por ejemplo, proporciona cobertura 5G a más de un millón de usuarios diarios mediante puntos de acceso gestionados por particulares.
“Es como una nueva forma de compartir y colaborar”, comenta Verónica García, ingeniera en Bogotá. “La tecnología blockchain está cambiando la forma en que gestionamos los servicios públicos.”
El informe también pone el foco en la convergencia entre inteligencia artificial y blockchain. Las cadenas descentralizadas pueden aportar soluciones a problemas críticos de la IA, como la identidad digital frente a los bots o los sistemas de micropagos para agentes autónomos. El protocolo x402, por ejemplo, busca convertirse en la infraestructura financiera de esta nueva economía de máquinas, que según Gartner podría alcanzar los 30 billones de dólares en 2030.
“La combinación de IA y blockchain es emocionante”, asegura Diego Ramírez, desarrollador de software en Medellín. “Puede abrir nuevas posibilidades que hoy ni siquiera imaginamos.”
Mientras el mundo ve cómo las stablecoins y las criptomonedas transforman la economía digital, surge una pregunta incómoda: ¿Qué implicaciones tendrá esta revolución para los países que no están preparados para ella? La tecnología avanza a pasos agigantados, pero la adaptación social y económica no siempre sigue el mismo ritmo. ¿Estaremos listos para un futuro donde las fronteras financieras son cada vez más difusas?
Escrito por una persona 😊, no por la IA.
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