Suscribirse al Boletín
Introduce tu email abajo y únete a nuestro boletín informativo
Introduce tu email abajo y únete a nuestro boletín informativo

Bueno… Washington D.C. no es como Las Vegas. Todo lo que pasa en la capital norteamericana sale al mundo en minutos. Los pasillos del Departamento de Justicia murmuran sobre una reanudación del caso Odebrecht, pero con una nueva perspectiva: los bancos involucrados.
El caso Odebrecht, símbolo de la corrupción en América Latina, fue la caja pagadora para políticos, empresarios y exfuncionarios en la región. Durante 20 años, la constructora brasileña pagó coimas y sobornos a presidentes, expresidentes y funcionarios en 14 países a cambio de beneficios en contrataciones públicas. Sin embargo, los largos juicios en diversos países no les dieron la importancia necesaria a los bancos, a pesar de que tienen una gran responsabilidad.
— ¿Cómo es posible que no se haya investigado a fondo a los bancos antes? —preguntó Ernesto Sánchez, abogado de 45 años especializado en lavado de dinero en Ciudad de México. —En el fondo, son ellos y sus gerentes quienes lavaron y pagaron coimas. Siempre han sido el puente entre la delincuencia y el sistema financiero.
Desde 2010, las entidades bancarias fueron la clave de la “caja B” de Odebrecht bajo el nombre de “Sector de Relaciones Estratégicas” para el pago de coimas. Más de 20 bancos en 14 países ahora se enfrentan a una nueva investigación por parte de la fiscalía norteamericana. Estos bancos podrían perder sus corresponsalías en Estados Unidos y Europa, lo que representaría un golpe económico significativo.
Donald Trump, conocedor del manejo de las constructoras y su lado político para obtener licitaciones y permisos, tiene un plan. Es a lo que se ha dedicado toda su vida. Conoce los detalles del negocio Odebrecht y a los bancos que se usaban para pagar ilícitos y que libraron en múltiples juicios de ser perseguidos y multados. Ahora, con esta nueva arista, irá por ellos.
Esta nueva herramienta judicial de Trump podría ser ocupada políticamente en Brasil, específicamente en contra de su enemigo Lula da Silva, y apoyar a un cercano como Jair Bolsonaro. Un punto no menor es que EE.UU. aún no nombra un embajador en Brasil, lo que deja un espacio para maniobras diplomáticas.
María López, periodista de 32 años en Sao Paulo, comenta: —Sabíamos que el dinero de la corrupción tenía que pasar por alguna parte. Las evidencias de la participación de los bancos están hace años en manos de las autoridades, pero nadie les dio la importancia que merecían. Ahora, con Trump involucrado, todo podría cambiar.
Panamá es otro país clave ante la fiscalía de Nueva York. La anulación de los fallos judiciales en Brasil tiene que ver en parte con un pago a un funcionario brasileño hecho por algunos de los panameños acusados para cambiar el eje de Odebrecht. Si el caso se caía en Brasil, ocurría lo mismo en Panamá. Y así sucedió cuando el 13° Juzgado Federal de Curitiba decidió en julio del 2024 suspender una acción penal del caso Lava Jato en contra de Marcelo Odebrecht, a raíz de una orden emitida por el ministro del Tribunal Supremo Federal, Dias Toffoli.
Las evidencias y nombres de los involucrados están en manos de las autoridades en Estados Unidos. El juicio Odebrecht en Panamá tiene fecha para noviembre de este año, y se espera que el Departamento del Tesoro norteamericano se sume a la causa para investigar a los bancos panameños por prácticas de corrupción.
Los bancos de 14 países comienzan a preparar sus defensas ante el tsunami de los fiscales de Nueva York. Anteriormente, los persecutores en algunos casos cometían el error de no acusar a los bancos, que son los que lavan el dinero y facilitan los pagos a la delincuencia. Ahora, serán ellos quienes enfrenten la justicia.
Donald Trump no sólo quiere quitarles las corresponsalías a los bancos extranjeros del caso Odebrecht, sino que también multarlos en cientos de millones de dólares, dejando ese dinero para el tío Sam.
La verdad es que, en América Latina, la corrupción no es solo un problema de los gobiernos. Es un sistema en el que todos, desde los más altos funcionarios hasta los bancos, tienen su parte de responsabilidad. La pregunta es: ¿estarán dispuestos a enfrentar la justicia esta vez, o encontrarán otra manera de seguir en la sombra?
¿Qué pasará con los bancos que han sido cómplices durante tantos años?
Escrito por una persona 😊, no por la IA.
Si tienes detalles adicionales, comunícalos aquí.