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En los albores de marzo de 2025, el fútbol sudamericano recuperó el brillo perdido. Fue en el Xiaomi Stadium de Miami, ante miles de hinchas, que los brasileños Botafogo y Flamengo volvieron a vencer a los gigantes europeos en el Mundial de Clubes. Los enfrentamientos, que habían sido dominados por los europeos durante 13 años, finalmente volvieron a inclinarse a favor de los equipos de la Conmebol.
El primer triunfo llegó de la mano del Botafogo. En un partido que enfrentó al campeón de la Champions League, el PSG, contra el campeón de la Libertadores, el Botafogo, el equipo brasileño demostró una garra y una estrategia que puso a los parisinos contra las cuerdas. “Estábamos como leones en el terreno de juego”, recuerda Pedro Matías, defensa central del Botafogo, de 28 años. “Sabíamos que no podíamos fallar, no solo por el club, sino por toda Sudamérica.”
Y no fallaron. El partido, marcado por una intensa lucha en medio campo, terminó con una victoria 2-1 para los brasileños. Los goles de Lucas Aguiar y João Barreto sellaron el triunfo, mientras que el PSG solo pudo responder con un gol de Kylian Mbappé al filo del descuento.
Pero el triunfo más resonante fue el del Flamengo. El equipo carioca, dirigido por el experimentado entrenador Mauricio Barbieri, enfrentó al Chelsea en un duelo que se antojaba desigual. Sin embargo, los brasileños no solo igualaron la cancha, la dominaron. “El Chelsea salió con una actitud de superioridad, pero nosotros teníamos una misión”, afirma Bruno Henrique, delantero del Flamengo, de 26 años. “Sabíamos que estábamos jugando por la historia del fútbol sudamericano.”
El partido, jugado en el Hard Rock Stadium, fue un festín de fútbol. El Flamengo no dio tregua y anotó tres goles, gracias a las precisiones de Bruno Henrique, Danilo da Silva y Wallace Yan. El Chelsea, pese a sus intentos, solo pudo descontar en dos ocasiones. Final: 3-2 para el Flamengo, y un estallido de alegría en las gradas.
No todo fue triunfo para los sudamericanos. Fluminense y Borussia Dortmund empataron 0-0 en un partido defensivo, donde ambas defensas se impusieron. “Nos faltó un poco de suerte, pero el empate fue justo”, admite Marcelo Silva, mediocampista de 30 años del Fluminense. “Creo que pudimos haber hecho más, pero el Dortmund es un equipo muy sólido.”
En el otro lado, Boca Juniors no tuvo tanta fortuna. En su segundo partido, cayó 2-1 ante el Bayern Múnich. “Fue un partido muy difícil. El Bayern es un equipo que no da respiro”, comenta Juan Pérez, defensor de 29 años del Boca. “Nos dejamos todo en la cancha, pero al final, la calidad europea se impuso.”
Bajo la sombra de 13 años de derrotas, estos triunfos reafirman el potencial del fútbol sudamericano. Desde 2000, los duelos entre sudamericanos y europeos en el Mundial de Clubes han dejado un saldo de 7 triunfos para Sudamérica, 13 para Europa y 3 empates. Aunque los brasileños han sido los únicos en vencer a los europeos, estos nuevos triunfos muestran que el equilibrio está cambiando.
“Este resultado no es casual. Es el fruto de años de trabajo y de una nueva generación de jugadores sudamericanos que están a la altura de los mejores del mundo”, asegura el analista deportivo Marco Pereira. “El fútbol sudamericano ha aprendido de sus errores y está volviendo con más fuerza.”
Mientras el fútbol sudamericano celebra, queda la pregunta: ¿será suficiente para revertir la tendencia y establecer una nueva era de competitividad? Los triunfos de Botafogo y Flamengo son un paso en esa dirección, pero el camino sigue siendo largo y desafiante. Lo que está claro es que, en el corazón de cada sudamericano, late la esperanza de ver a sus equipos en la cima del fútbol mundial.
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Escrito por una persona 😊, no por la IA.
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