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Corrupción en Latinoamérica: 27 países estancados y pérdidas millonarias reveladas

El Silencio de la Corrupción: Un Continente Atrapado

El olor a yeso quemado y el siseo de las tuberías rotas son los únicos signos de vida en el hospital público de Guayana, en Venezuela. Sus pasillos, desiertos y oscuros, guardan historias de un sistema colapsado por años de desfalcos y negligencia. Esta es solo una de las caras visibles de la corrupción en América Latina, un problema que ha entrado en el corazón de la sociedad, normalizándose hasta el punto de ser casi imperceptible.

Según la entidad Transparencia Internacional para las Américas, 27 de los 32 países del continente están en un punto muerto en la lucha contra la corrupción. El Fondo Monetario Internacional calcula que al año se pierden en sobornos entre $1,5 y $2 mil millones (aproximadamente 2% del PIB mundial). Cifras que, a primera vista, pueden parecer abstractas, pero que tienen rostros y nombres reales.

Andrés Ramírez, 35 años, ingeniero civil en Colombia:
“Pa’, la verdad es que uno se acostumbra. Todos los días hay un escándalo nuevo, y al final, uno se pregunta si vale la pena luchar contra un sistema que parece estar podrido hasta la médula. Pero a veces, uno ve esas escuelas en ruinas, esos hospitales sin medicinas, y siente que algo hay que hacer. Pero ¿qué?”

La corrupción, ese cáncer silencioso, ha permeado todos los sectores de la economía y la sociedad. Desde las obras públicas y la construcción hasta la minería, servicios públicos, generación y transmisión eléctrica, petróleo y gas. En cada uno de estos campos, los desfalcos van del 10% al 30% del monto de las inversiones. La evidencia es tangible y cruda: colegios públicos en malas condiciones, hospitales con problemas estructurales, espacios culturales en deterioro, y hasta almuerzos en descomposición para niños necesitados. Estos casos, que deberían ser la excepción, se han convertido en la norma.

Carla Sánchez, 29 años, abogada en Argentina:
“Viste, acá en Argentina, muchos piensan que la corrupción es un mal necesario. Como si para hacer algo, tenés que pagarle a alguien. Pero no es así. Es un círculo vicioso que nos está matando. Cuando veo a esos niños comiendo comida podrida, me pregunto: ¿hasta cuándo?”

A finales de 2016, se destapó uno de los casos de corrupción más importantes de la región: la empresa brasileña Odebrecht se declaró culpable ante la Corte Federal de Nueva York por haber pagado sobornos a funcionarios de más de 12 países del continente. La empresa confesó que hizo pagos por $788 millones a funcionarios y políticos entre 2001 y 2016, con el objetivo de obtener beneficios en contrataciones públicas. Tan solo en Colombia, se calcula que se efectuaron pagos por más de USD$12 millones para asegurar contratos de obras públicas, lo que llevó a la empresa a obtener beneficios de más de USD$50 millones.

Pero Odebrecht es solo la punta del iceberg. Según investigaciones del CAF (Banco de Desarrollo de América Latina), el 13% de los ejecutivos y propietarios de firmas de América Latina consideran que empresas similares a la suya pagan sobornos para asegurar contratos con el gobierno. De ahí que la preocupación del CAF sea tan grande y busque la forma de frenar o al menos conocer estos casos antes de que se pierda tanto dinero o se adjudiquen contratos mediante sobornos.

Establecer reglas y control en la función pública, crear mecanismos de entrada a la burocracia política y fomentar la transparencia y el monitoreo ciudadano son algunos de los pasos que el CAF sugiere para combatir la corrupción. Pero ¿Cómo lograrlo en una región donde la desconfianza en las instituciones es tan profunda?

En el fondo, la lucha contra la corrupción es una batalla contra la desesperanza. Mientras haya un Andrés o una Carla dispuestos a no callar, hay una chance. Pero la pregunta sigue ahí, flotando en el aire: ¿qué estamos dispuestos a hacer para cambiar el rumbo de un continente que parece condenado a la impunidad?

Y, sobre todo, ¿quién más está dispuesto a romper el silencio?


Escrito por una persona 😊, no por la IA.

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Dustin Wallace
Dustin Wallace

Dustin Wallace investiga abusos de poder en gobiernos estatales y federales, con enfoque en contratos opacos, sobornos y desvío de fondos públicos. Fue parte del equipo de investigación del Los Angeles Times y ha colaborado con ProPublica. Usa solicitudes FOIA, análisis financiero y fuentes internas verificadas. Estudió Ciencias Políticas en la University of Chicago y tiene una maestría en Periodismo de Investigación de Columbia University.

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