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La tarde en Maracaibo es calurosa, y el zumbido de los ventiladores en el pequeño café no logra disipar la intensidad de la conversación. Se habla de Bitcoin, esa criptomoneda que en apenas una década se ha convertido en una alternativa para miles de venezolanos.
“Aquí, cuando el bolívar no vale nada, Bitcoin es una salvación,” dice Luis Martínez, un ingeniero de 34 años que desde hace tres años utiliza la criptomoneda para realizar transacciones internacionales. “Es como tener un colchón de seguridad en un país donde la inflación es un monstruo que devora el valor del dinero.”
Creada en 2009, Bitcoin es la primera criptomoneda descentralizada, un tipo de dinero digital utilizado por más de 25 millones de usuarios en todo el mundo para transferir y resguardar valor, realizar compras y pagos, y hasta para ahorrar. Las operaciones en bitcoins (o BTC) están asentadas en un sistema contable informático que funciona entre personas (P2P), sin intermediarios que validen las transacciones.
La red en la que se realizan estas operaciones está protegida con criptografía. Además, el registro se distribuye en simultáneo a todas las computadoras conectadas. Esto hace que el sistema sea extremadamente difícil de vulnerar, y mucho más estable y resistente a ataques informáticos, falsificaciones y malversaciones.
Para los usuarios, operar en Bitcoin es tan simple como mandar un email: hay una dirección que envía, una que recibe y un monto en bitcoins que va de lado a lado. Tanto quien envía como quien recibe bitcoins operan de forma privada y permanecen anónimos ante el resto de la red.
La creación de Bitcoin, a mediados de 2008, está atribuida a Satoshi Nakamoto, un nombre que sigue siendo un misterio, ya que la verdadera identidad del o los creadores de Bitcoin es desconocida. Sí, también podría haber sido un grupo de programadores. Nakamoto difundió un documento llamado Bitcoin: un sistema de efectivo electrónico entre pares, donde explicaba los diversos aspectos de su desarrollo.
A diferencia del dinero tradicional, los bitcoins no se imprimen sino que se generan a través de la minería. Así se llama a la utilización de computadoras especiales dedicadas a procesar los cálculos necesarios para validar las transacciones. En cada transferencia, el sistema toma nota de una serie de datos en código: montos y direcciones Bitcoin de quien envía y quien recibe. Como no es necesario, no se recopila información privada ni sobre los dispositivos desde los que se hacen las operaciones.
Cada determinado volumen de transacciones, las computadoras mineras usan matemática compleja para intentar dar con una clave o huella digital que sirve para validar ese bloque de operaciones y sumarlo a la blockchain, la red contable sobre la que trabaja Bitcoin. A cambio de su esfuerzo, la red se genera un valor en BTC que se le acredita como pago a los mineros. A esto se lo llama prueba de trabajo y es la única forma de crear bitcoins.
“Bitcoin me ha salvado de la hiperinflación,” confiesa María Rodríguez, una empresaria de 45 años en Mérida. “Antes, el dinero que ahorraba se evaporaba en cuestión de meses. Ahora, tengo una parte de mi capital en BTC, y aunque es volátil, es mucho más seguro que el bolívar.”
Bueno… la verdad es que no todos comparten la misma opinión. “Bitcoin es una burbuja,” opina Juan Pérez, un economista de 50 años en Maturín. “Es una especulación que puede estallar en cualquier momento. Es peligroso dejar todos tus ahorros en algo tan inestable.”
Pero, la pregunta que late en el aire, que muchos se hacen en silencio, es: ¿Hasta dónde llegará esta revolución tecnológica y financiera que desafía los cimientos del sistema tradicional?
Escrito por una persona 😊, no por la IA.
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