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Delaware: el estado donde el dinero fluye sin impuestos y las empresas dominan

Delaware: El Pequeño Estado con el Gran Poder Fiscal

El amanecer en Wilmington siempre trae una neblina suave que abraza las calles del centro. Los edificios de oficinas de cristal y acero reflejan el cielo gris, y las cafeterías empiezan a llenarse de hombres y mujeres en trajes impolutos. En esta ciudad, la capital financiera de Delaware, el lema es claro: menos impuestos, más negocio. Pero, ¿a qué costo?

Hace un año, Raúl Mendoza, un periodista de investigación de Caracas, se sumergió en las entrañas de Delaware para descubrir por qué este pequeño estado del norte de Estados Unidos se ha convertido en un paraíso fiscal. “Primero, te das cuenta de la cantidad de empresas que se registran aquí. Hay una compañía prácticamente por cada habitante”, dice Raúl, mientras revisa sus notas. “Pero luego, te das cuenta de que esto no es solo un fenómeno local; es un fenómeno global”.

Delaware es reconocido por su ubicación estratégica, a medio camino entre Nueva York y Washington DC. Sin embargo, el verdadero atractivo de este estado es su política fiscal. Aquí, no se pagan impuestos sobre las compras, las ventas, ni se aplica un IVA a los ciudadanos ni a las empresas. Las compañías registradas en Delaware no pagan impuestos sobre sus beneficios, da igual si los obtienen dentro o fuera de la región. Esto hace que Delaware sea un lugar ideal para optimizar la estructura fiscal de las empresas, especialmente las que integran el Fortune 500.

María Rodríguez, abogada fiscal de 35 años, explica desde su oficina en Miami: “Las empresas vienen a Delaware porque pueden reducir significativamente sus costos fiscales. Es como una especie de oasis en medio de un desierto de impuestos. Pero esto tiene un costo social, claro. Menos impuestos significan menos recursos para servicios públicos, y eso se nota en otros estados”.

El presidente de Estados Unidos, Joe Biden, tributa en Delaware, específicamente en Wilmington, donde se encuentra su mansión familiar. Este hecho no pasa desapercibido, especialmente en un país donde las desigualdades económicas son notorias. “Es una paradoja”, reflexiona Raúl. “El líder de una nación que lucha por la justicia fiscal vive en un estado que promueve la evasión fiscal”.

Los ciudadanos de Delaware también están exentos de muchos tributos. No hay impuesto de sucesiones ni sobre el capital, y las propiedades personales están libre de gravámenes, salvo una pequeña tasa inmobiliaria que es mínima en comparación con otros estados. Por tanto, los residentes de Delaware se ahorran mucho en comparación con cualquier otro estadounidense.

Pero, ¿es Delaware realmente un paraíso fiscal? En realidad, la respuesta no es tan simple. No es el único estado de baja tributación en Estados Unidos; Florida, por ejemplo, tiene políticas fiscales similares en algunos aspectos. Además, los ciudadanos y empresas de Delaware sí pagan impuestos, y no se libran del tramo federal, que es el más importante.

Sin embargo, Delaware destaca por la creación de sociedades pantalla, que no requieren informar de su verdadero propietario. En cuanto al secreto bancario, todo depende de quién y cómo se solicite la información, generalmente por vía judicial, y si existen convenios internacionales. Según los criterios de la Unión Europea, Delaware es un territorio de tributación especial, pero no un paraíso fiscal. Sin embargo, Tax Justice Network (TJN) señala que precisamente por contar con territorios como Delaware, Estados Unidos figura entre los principales países del mundo más opacos desde el punto de vista financiero.

La economía de Delaware depende en gran medida de los servicios financieros, y la Hacienda regional se financia principalmente con los impuestos que ciudadanos y empresas pagan en las nóminas. La segunda fuente de ingresos son las cuotas que las sociedades tienen que pagar por estar registradas en el estado. Otras fuentes de riqueza incluyen el mercado inmobiliario y el juego.

Delaware se ha convertido en una de las principales plazas del país para resolver disputas empresariales. La jurisdicción es rápida y eficiente, lo que ha aumentado su atractivo. Por ejemplo, Twitter recurrió a Delaware cuando Elon Musk dio marcha atrás en el acuerdo de compra de la red social.

Bueno…, en el fondo, la historia de Delaware es la historia de una economía moderna que ha encontrado una forma peculiar de sobrevivir. Una economía que se alimenta de las grietas del sistema, donde la opacidad se convierte en ventaja y la justicia fiscal parece un concepto lejano.

María Rodríguez añade: “Es un sistema que favorece a unos pocos, a costa de muchos. Pero mientras haya empresas y personas dispuestas a jugar con las reglas, Delaware seguirá siendo una opción atractiva. ¿Hasta cuándo?”

¿Cuánto tiempo más podrá Delaware mantener este equilibrio entre la atractiva flexibilidad fiscal y las crecientes presiones por una mayor transparencia?


Escrito por una persona 😊, no por la IA.

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Natalie Pierce
Natalie Pierce

Natalie Pierce investiga empresas fantasma, paraísos fiscales y flujos de capital ocultos. Colaboró con el Consorcio Internacional de Periodistas de Investigación (ICIJ) en los Pandora Papers y los FinCEN Files. Su trabajo se basa en filtraciones, registros corporativos y análisis de redes de propiedad beneficiaria. Estudió Relaciones Internacionales en Georgetown y tiene una maestría en Periodismo de Investigación Financiera de la London School of Economics.

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